La Mesa Chilena de mission 21, es fruto del proceso interno de búsqueda de la “Misión Común” que iniciara la Misión de Basilea en la década de los 80 en toda su obra misionera en el mundo. Si bien la presencia en Latinoamérica es reciente comparada con la presencia bicentenaria en África y Asia, el proceso incorporó a todos las iglesias e instituciones que conformaban la red. La participación de las contrapartes chilenas, en ese entonces relacionadas individualmente con la Misión de Basilea, se integraron al llamado de organizar una Mesa con un programa común. Al principio costó entender este llamado y el proceso no ha sido fácil; sin embargo, a diez años de esta caminata, podemos señalar que en Chile mission 21 es una realidad, un espacio, un programa, un encuentro, una oportunidad de contribuir al desarrollo y fortalecimiento de relaciones de confianza, reciprocidad y cooperación de personas y grupos, para aportar a la construcción de una sociedad más justa, equitativa, acogedora, inclusiva y amante de la paz. Todo esto como parte una comunidad mundial de iglesias, misiones y organizaciones que trabajan en la cooperación al desarrollo.
En el Programa Chile 2010 – 2013 participa un número importante de personas, cada una de ellas con sus sueños, visiones, experiencias, fortalezas y debilidades. Es el resultado que da continuidad al proceso de búsqueda de la misión común, tarea que va recogiendo los aprendizajes de los planes anteriores. Entre los niveles de participación que interactúan podemos distinguir:
Destinatarios(as): Sujetos directos del quehacer de cada una de las actividades y programas de la Mesa chilena de mission 21, permiten indicar lineamientos no solo del acompañamiento en los procesos de desarrollos personales, familiares o comunitarios, sino además, reorientar permanentemente el quehacer de los programas, fortalecer las metodologías y por sobre todo, enriquecer la identidad y especificidad de las instituciones.
Equipos Operativos: Con sus capacidades y experiencias permiten socializar los contenidos y canalizar las orientaciones que van dando resultados a las metas comprometidas en los distintos programas. El intercambio y traspaso de información permite corregir, precisar y fortalecer las metodologías en servicio de las necesidades diagnosticadas.
Equipos de Coordinación: A través de la Mesa, es el espacio que permite recoger y catalizar procesos, avances, logros y dificultades que se van dando en la ejecución de los programas. Las experticias de cada una y uno de los integrantes que conforman la Mesa permiten definir la dinámica que significará todo el proceso de elaboración y aprobación del Programa Chile.
Equipo y Colaboradores Externos: Seguimiento, Evaluadores(as) y especialistas en elaboración de proyectos permiten sistematizar y elaborar la propuesta final del Programa.
Encargada de Programa Chile mission 21, Basilea: Participa activamente de todo el proceso de elaboración del Programa. La comunicación y la capacidad de reacción oportuna permiten que la construcción del Programa sea fruto del intercambio y de la participación de muchas personas.




Programa 2010-2013