Con dieciocho años vinculados a la promoción del uso de plantas medicinales entre y para la comunidad, pasando también por el auto cuidado de la salud y la elaboración de productos medicinales, con el claro objetivo de rescatar esta antigua forma de medicina tradicional, usada ya en tiempos de nuestros ancestros. El proyecto herbario del Servicio Para el Desarrollo y la Educación Comunitaria (SEDEC) presente en la Octava y Novena región suma cada vez más seguidores, sin importar estrato social, edad, género, etnia o credo religioso.
Por: Pamela Suárez, Periodista
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Con un vínculo con Missión 21, cuya data es mayor a los viente años, ya que primeramente fue colaboradora ecuménica en uno de sus proyectos de salud sobre primeros auxilios, prevención de SIDA y planificación familiar, Solveig Schrickel sabe de la verdadera medicina tradicional, gracias al acercamiento con el pueblo mapuche, de ellos aprendió como cada planta tiene un enorme potencial curativo, capaz de sanar enfermedades y validar un tipo de medicina usada por nuestros ancestros. Esta mujer, asistente de laboratorio farmacéutico, ingeniero agrónomo y naturópata, recuerda que fue la Iglesia Metodista la que vio la relevancia del tema y la apoyo en llevar a cabo un proyecto que apuntará a difundir y enseñar a la comunidad en el sur del país, sobre este tipo de medicina tradicional complementaria, basada en el cultivo y uso de las plantas con fines medicinales y curativos.
La estrategia de este proyecto se basa en el rescate y promoción de la medicina tradicional, a través de la capacitación en el conocimiento, uso y elaboración de remedios en base a plantas medicinales.
Enseñanza integral
“En el proyecto “Plantas Medicinales” enseñamos a la gente a cuidar su salud a través del empleo de plantas y otros métodos naturales, ya tenemos dieciocho años de experiencia en difundir entre la comunidad este tipo de medicina”, nos explica Solveig quién se desempeña como encargada del proyecto que el Servicio Para el Desarrollo y la Educación Comunitaria (SEDEC) lleva a cabo en la octava y novena región del país, gracias al apoyo de Missión 21. Actualmente se capacitan en este proyecto grupos poblacionales, mapuches, estudiantes universitarios, profesionales del área de la salud y personas interesadas en medicinas complementarias.
De la convocatoria y el éxito de este proyecto no hay duda, la gran cantidad de personas que están en lista de espera para ser incluidas en los nuevos talleres que se imparten son la prueba, pero son los grupos poblacionales el fuerte del proyecto, representan casi la mitad de los asistentes. Es que la instrucción sistemática que se imparte es integral, ya que abarca temáticas como el auto-cuidado de la salud de los mismos capacitados y sus familias, la enseñanza de los sistemas de órganos de nuestro cuerpo, “les enseñamos conceptos básicos sobre anatomía y las patologías más frecuentes, métodos de prevención y luego hacemos el vínculo con las plantas medicinales para curar estas enfermedades o molestias”, precisa Solveig Schrickel. Recalcando que la prevención y la enseñanza de este tema en específico son fundamentales, ya que lo ideal es “cuidar nuestra salud y que la población no enferme”, precisa.
Cada temática por enseñar tiene una parte teórica y una parte práctica, donde incluso se enseña a preparar los remedios caseros a base de hierbas curativas, como gotas, jarabes, unguentos y cremas. Cuyos poderes de sanación han sido validados por todos aquellos que se han motivado a tomar los talleres y que una vez finalizada la capacitación manifiestan usar las plantas medicinales y la medicina complementaria aprendida con más confianza y frecuencia.
La instrucción también abarca la enseñanza de cómo cultivar las plantas y aprender a identificarlas, “nuestros alumnos llevan sus propias plantas, el equipo de SEDEC también aporta con algunas y yo traigo desde mi parcela varias de ellas, agrega Solveig. Entre las yerbas medicinales más usadas en este proyecto suman el matico, la hierba de San Juan, manzanilla, menta, eucalipto, tomillo, llantén y la hierba del paño, entre muchas más. También, este proyecto herbario trabaja mucho con plantas medicinales introducidas y/o asilvestradas, como por ejemplo el diente de león, la chinita o la lavanda, “plantas que muchas veces los mapuche no manejan con la misma seguridad, como sus plantas nativas, por eso, para ellos también es muy valioso este tipo de capacitación”, aclara Solveig.
Si bien, el pueblo mapuche sabe muchísimo de plantas medicinales porque es su medicina tradicional, hoy ocurre, que en muchos lugares tienen problemas de encontrar sus plantas curativas ancestrales por la tala indiscriminada del bosque nativo.
La coordinadora del proyecto Plantas Medicinales nos cuenta que cada una de estas plantas apuntan a curar patologías específicas muy recurrentes entre la población como el insomnio, jaqueca, tos, dolores estomacales y diarrea. También hay productos innovadores elaborados a base de plantas que aportan a mitigar dolencias como el vino para dormir, Agua de las Carmelitas y un cojín sedante, “estos productos si bien son algo desconocidos para muchos datan de hace mucho tiempo, como el Agua de las Carmelitas que es una receta del medioevo, la diferencia es que hoy con más conocimiento científico uno perfecciona productos y los rescata, explica Solveig Schrickel.
Modalidades de trabajo
El trabajo que realiza este proyecto, ejecutado sin pausa durante el 2009, esta a cargo de tres profesionales, cuenta además con material educativo, como cartillas, apuntes varios para estudio y presentaciones powerpoint, que hacen que las clases sean más dinámicas e ilustrativas.
La enseñanza se divide en varias modalidades, cuando se trabaja con los grupos poblacionales, la instrucción es gratuita y dura dos años, con una clase semanal “el primer año vemos los sistemas de órganos y se empiezan a aplicar los conocimientos y el segundo año se profundizan los contenidos”, nos explica la coordinadora de este proyecto. “Cuando la demanda de conocimiento proviene desde las universidades, hacemos 5 o 6 talleres de cinco horas cada uno”, agrega Solveig. Debido a que los alumnos tienen conocimientos previos de anatomía, el taller es enfocado específicamente en las plantas medicinales y sus capacidades curativas, primando el trabajo práctico. En el año 2009 se destaca un fuerte crecimiento en el interés de universidades en recibir capacitación vinculada al proyecto como la Universidad de Concepción y la Universidad Santo Tomás.
La difusión de esta forma de medicina, a través de la televisión también es una herramienta que contempló el proyecto herbario de SEDEC en el 2009, en suma fueron 15 programas transmitidos en la televisón local de la Universidad de Concepción, con una duración de 15 minutos aproximados cada uno.
Evaluación y desafíosA la hora de autoevaluar la labor realizada por este proyecto herbario en el transcurso del 2009, Solveig, nos dice sentirse súper satisfecha con lo realizado en este periodo y nos señala que es importante destacar la participación en la localidad de Purén de cuatro técnicos de enfermeria de postas rurales, quienes asistieron a las capacitaciones con el permiso del Servicio Nacional de Salud. Como resultado, dos postas rurales van a replicar los conocimientos impartidos en su programa de atención, “esto es sin duda un gran logro de nuestro proyecto”, acota Solveig. Quien además comparte con nosotros una reflexión importante, “se nota que el Ministerio de Salud de Chile ahora tiene más interés en complementar las medicinas, con las provenientes de las plantas medicinales, notándose un significativo avance en esta materia en los últimos cinco años, lo gráfica un listado elaborado por el propio Ministerio de Salud donde se citan 104 plantas consideradas como medicamentos herbarios tradicionales”, precisa.
Para el 2010, el equipo del proyecto Plantas Medicinales, van a dedicar más tiempo a la plantación de sus cultivos medicinales, esta podemos decir que será una línea nueva en el proyecto, pero siempre el fuerte de su labor será la capacitación y la elaboración de los remedios.
Equipo de trabajo
El equipo de trabajo del proyecto “Plantas medicinales” de SEDEC esta compuesto por Solveig Schrickel, coordinadora general, Rosita Hernández y Julia Sanhueza quienes se desempeñan como monitoras.



