Mission 21 Chile

SEDEC, Proyecto de Mujeres y VIF: Mujeres líderes del Bio Bio

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El proyecto de Mujeres prácticamente nace con la formación del SEDEC (Servicio para el Desarrollo y la Educación Comunitaria), que surge en el seno de la Iglesia Metodista (IMECH), en el año 1983. Entonces se organizó un grupo de mujeres en el sector llamado Buen Retiro, en la comuna de Coronel, iniciándose un trabajo que perduraría hasta nuestros días.

Una gran cantidad de mujeres formadas por SEDEC actualmente se desempeñan como líderes de sus poblaciones o campamentos o de otras organizaciones sociales o territoriales. Ellas reciben capacitación mediante talleres para adquirir conocimientos de desarrollo personal, habilidades sociales y comunicación, en los ámbitos de la organización y liderazgo. Todo ello para que con el tiempo ellas logren ser líderes capaces de generar redes de alianza, negociar con las autoridades y de defender los derechos de las mujeres  y de sus organizaciones.

En el año 1983 mineros de la zona del carbón, que quedaron cesantes, recibieron  como compensación un terreno en la localidad de Buen Retiro. Debido al desconocimiento y experiencia de los trabajadores en los temas agrícolas, SEDEC comienza a apoyar a hombres y mujeres en la capacitación  y  la creación de huertos orgánicos, producción de hortalizas y crianza de animales menores y, paralelamente, acompañan en el proceso de organización de mujeres mediante talleres de capacitación manual, organizacional y de autoestima. Así lo recuerda Ilia Guerrero, encargada del Proyecto Mujeres del SEDEC que se ejecuta en la Región del Bio Bio, para ello se contó con el apoyo económico de la Mision de Basilea. “Cuando partimos teníamos como objetivo organizarlas, reconstituirlas socialmente en un tiempo en que la gente tenía miedo a reunirse y comentar. Reconstituimos la red social, y por otro lado se atendió a necesidades básicas que el Estado no asumía, releva.

Ciertamente los tiempos en que nace el proyecto eran difíciles, de temor sobretodo para las agrupaciones que se organizaban, donde surgían personas capaces de negociar con las autoridades locales y con capacidad de detectar las necesidades y de luchar por obtener recursos básicos en la defensa de sus derechos.

“Después de Buen Retiro  avanzamos hacia Coronel, Lota y Arauco. En los años 83 y 84 llegamos a constituir 12 organizaciones de mujeres en la comuna de Arauco y 20 en  las de Lota, Coronel y la actual nueva comuna de San Pedro de la Paz”, destaca Ilia Guerrero.

A partir del año 90 comenzaron a llegar personas, que estaban exiliadas o que por otras razones se encontraban fuera del país, incorporando con fuerza el problema de la Violencia Intrafamiliar. “Se comenzó a reflexionar el tema en los talleres de formación con las organizaciones de mujeres. Este problema había estado oculto hasta ese momento en las 4 paredes del hogar. También era prioritaria la capacitación en ‘Educación Cívica’ al interior de las organizaciones  por el inminente retorno de la democracia al país”, señala.

Desde el comienzo han recibido el apoyo de la Mission 21 de Basilea que ha creído en el desarrollo de las comunidades organizadas y de líderes activos en la defensa de los derechos de las personas de sectores más vulnerables de la sociedad.

Entregarles herramientas para la autonomía

Una de las características del trabajo con las mujeres, desde sus inicios, ha sido desarrollar capacidades que brinden autonomía. Es por ello que la formación es un proceso que dura 3 años, período en el cual se las capacita en tres niveles: pasando desde las habilidades personales hasta las de liderazgo. Se realizan talleres diversos, como de manualidades, de destrezas sociales para solucionar conflictos, el cómo convertirlas en agentes de cambios para sus comunidades, adquieren conocimiento en las normativas comunitarias y sociales para que sepan qué y cómo deben solicitar ciertos beneficios establecidos por ley.

Durante el proceso crean un fondo rotatorio que recolectan a partir de los aportes que reciben para la ejecución de sus talleres manuales, ya que apartan un porcentaje de los dineros, que luego capitalizan, y que les sirve para la continuación de su trabajo como organización comunitaria autónoma. Junto a ello, SEDEC les coloca como meta que al finalizar el trabajo en los tres años obtengan  personalidad jurídica.

Estos tres factores: capacitación organizacional y autoestima, más el reconocimiento legal al tener personalidad jurídica, junto al fondo rotatorio, dinero capitalizado durante los tres años, les entrega una base para continuar como una organización social comunitaria autosuficiente y autónoma cuando dejan de ser beneficiarias  del proyecto.

El resultado más importante ha sido el efecto multiplicador que ha repercutido en generaciones de mujeres que han recibido la formación en liderazgo, destaca Ilia Guerrero. “Muchas mujeres, sin ser necesariamente dirigentes han formado a otros grupos. Es interesante ir a Boca Sur y verlas liderando organizaciones; mujeres que están en la mesa de trabajo comunal”, afirma con orgullo.

El factor terremoto

En una de las zonas más afectadas con el terremoto del 27 de febrero de 2010, el equipo del SEDEC debió enfrentar la realidad y prepararse para el trabajo de terreno, a sólo 15 días de transcurrida la tragedia. Entonces se percataron de cómo las mujeres pueden llegar a ser solidarias y un puntal de sus familias, hasta en las situaciones más extremas. Ilia Guerrero comenta las deplorables condiciones en que siguen viviendo las familias en los campamentos en zonas como Dichato y Talcahuano. Los problemas de hacinamiento en las mediaguas y la cesantía están afectando evidentemente en las relaciones de parejas y repercutiendo en el aumento de la violencia intrafamiliar y entre los vecinos. “Es tal el grado de estrés que si a los vecinos los miras mucho te dicen que por qué estás “sapeando”…. En Talcahuano y Dichato, en los campamentos, las casas están ubicadas una al lado de la otra y es gente que no ha estado acostumbrada a vivir así. Las mediaguas tienen dos piezas separadas por cortinas en su mayoría, ahora tienen containers para los baños y ducha, ambos son  comunes, hay un container para 20 familias aproximadamente, tienen agua helada. La gente todavía no tiene agua dentro de sus casas. ¡Es una cosa denigrante!”, destaca.

Es la razón de por qué el equipo se concentró en el trabajo en zonas devastadas, implementando talleres de manualidades, para enfrentar el estrés, contenerlas emocionalmente, en conjunto con un apoyo psicosocial y apoyadas por profesionales especializados en los temas de catástrofes que les dieron las herramientas necesarias para asumir la situación y proveerles una contención adecuada.

Durante el año 2010, gracias al apoyo de Mission 21, el proyecto de Mujeres y de Violencia Intrafamiliar (VIF) trabajó con 18 organizaciones de mujeres, un grupo de adulto mixto, un grupo de rehabilitados alcohólicos y 3 grupos de niños en poblaciones como Santa Clara, Salinas, Dichato (las 3 en campamentos de emergencia) Boca Sur, Michaihue, San Pedro de la Costa, Lomas Coloradas. Con todos ellos se desarrollaron talleres de formación personal, organizacional, manualidades, mueblería, gasfitería, entre otros. Además, se ejecutaron jornadas de información orientadas a la comunidad sobre derechos de salud y laborales de las mujeres  en coordinación con el programa de Violencia Intrafamiliar (VIF). A las dirigentas de las organizaciones se les impartieron dos jornadas de capacitación en formulación de proyectos sociales.

Proyecto de Violencia Intrafamiliar (VIF)

La iniciativa VIF nace en el año 1994 con un Centro de Atención en Violencia Intrafamiliar en la comuna de San Pedro de la Paz, siendo el primer centro ubicado en una comunidad  atendido por una asistente social y un abogado (El SERNAM atendía en Concepción).

Los principales objetivos del proyecto fueron sensibilizar a la comunidad sobre el tema, atender individualmente a las víctimas, entregando contención, orientación, derivación y crear redes de apoyo. Se formó a grupos de mujeres como monitoras de Violencia Intrafamiliar, durante 3 años, para que ellas puedan atender a otras mujeres que enfrentan violencia y realicen actividades en cumplimiento de los objetivos del programa.

La actual encargada del proyecto Violencia Intrafamiliar (VIF), Romina Henríquez, destaca la rigurosidad en la capacitación que imparten. “El primer año es de desarrollo personal, se conocen a sí mismas y van adquiriendo la capacidad de conocer a sus pares; el segundo año se orienta a la salud mental a documentarse respecto de la depresión y los miedos. El tercer año nos concentramos en los temas de violencia intrafamiliar, la parte legal, las redes de apoyo que existen, qué pueden realizar, dónde hay que derivarlas, a qué organismos se puede recurrir”.

En 2010 SEDEC formó a 10 mujeres como monitoras y este 2011 vienen otras diez.

Junto a la formación de monitoras, además, está el levantamiento de diversos talleres, donde el año pasado pasaron al menos 75 mujeres. En tanto, por atención directa de consultas se atendieron a 32 mujeres.

Junto al grupo de mujeres en violencia intrafamiliar, SEDEC trabaja con niños en problemas como el bullying escolar, desarrollando trabajos durante el 2010 con al menos tres agrupaciones de escolares entre los 13 y 19 años y apoyando a cerca de 100 niños de los colegios San José y Capacitación Laboral de Lomas Coloradas.

Para tomar contacto tanto con el proyecto de Mujeres como de Violencia Intrafamiliar: 041- 222 7219


 

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